La familia Cerveró inauguraba en 1935 su destilería en Cullera (Valencia), un proyecto profesional y de vida en unos tiempos convulsos que desembocarían en la Guerra Civil española. En este contexto de conflicto, entre las fuerzas republicanas y las nacionalistas, la Empresa conseguiría seguir elaborando sus destilados artesanos, aunque en menor medida por las dificultades de encontrar materias primas, los problemas de transporte y una abrumadora caída del consumo. No obstante, su actividad no cesó completamente por estar Cullera en el bando Republicano y no ser conquistada por los nacionales hasta casi el final de la Contienda.
Los productos destilados por Cerveró a lo largo de los años han sido muy variados, desde el Coñac El Fallero (1942), pasando por la Nuez de Cola, Crema de Café, Licor de Chocolate, algunos anisados dulces y secos, Licor de Moka, Licor de Menta, Crema de Cacao, Ron Escarchado, Licor de Kola o la Absenta entre otros. Su alambique de cobre, alimentado con leña de naranjo, fue la pieza clave de todo su proceso productivo.
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Años más tarde, Julio Cerveró Narbona cogería las riendas del fundador (Julio Cerveró Carreres) e imprimiría un impulso cualitativo, con la incorporación de las mejores materias primas y el propósito de aunar en sus destilados artesanía, tradición y calidad.
Con la llegada de Julio Cerveró Ausina, la Empresa consigue su máxima penetración en el mercado y se centra fundamentalmente en la elaboración casi exclusiva de la Cazalla Cerveró, rodeado de un equipazo de trabajo dirigido por el encargado José Martínez, con 40 años de experiencia y Asiel Pedrós Martín que asume la Dirección comercial de la Destilería.
En la actualidad elabora su famosa “Cazalla Cerveró”, que ostenta un primero y dos segundos premios en las tres ediciones del Concurso a “La Mejor Cazalla de la Comunidad Valenciana” que se celebra en La Fira de la Cazalla de Real (Valencia), la “Crema de Cazalla” que combina su clásico licor con una base láctea que la suaviza ligeramente y “Pólvora”, que partiendo de la base del anisado contiene zumo de limón y fresas, cuenta con una menor graduación, unos 15º, un sabor dulce y un aspecto rosáceo muy atractivo.
Las instalaciones de Destilerías Cerveró guardan auténticos tesoros de su trayectoria, como sus toneles de coñac, varias botellas de destilados que han ido elaborando durante estos 90 años e incluso su alambique de cobre. También sus paredes son un álbum de recuerdos de la historia de esta Empresa que forma también parte de la historia valenciana.
Los orígenes de este licor se remontan a los siglos XV Y XVI con los monjes cartujos, que utilizaron los excedentes de las producciones de vino para destilar un aguardiente de anís seco. Algunas fuentes dicen que su elaboración nació en la localidad sevillana de Cazalla de la Sierra, pero aunque su cuna fue andaluza, con el tiempo se convertiría en uno de los licores mas demandados de tierras valencianas, tomándose tanto en copa o mezclado con agua como refrescante “palometa” y pasando posteriormente a ser un símbolo de la cultura valenciana en cualquiera de sus fiestas. Hoy es uno de los productos que no pueden faltar en un buen almuerzo valenciano.
