El 32º Certamen de Calidad de la DOP Jumilla reconoce el gran momento que vive la denominación, premia a los mejores vinos de la añada y refuerza el compromiso del sector con la protección del paisaje, la gastronomía y el enoturismo.
Por Miguel Ángel Enocata
Hay territorios donde el vino trasciende la copa para convertirse en cultura, paisaje e identidad. La Denominación de Origen Protegida Jumilla es uno de esos lugares donde la viticultura forma parte del patrimonio de generaciones enteras y donde cada nueva añada refleja el esfuerzo de viticultores y bodegas por mantener viva una tradición milenaria mientras miran al futuro con una decidida apuesta por la calidad.
Ese compromiso ha vuelto a quedar patente en el 32º Certamen de Calidad de los Vinos DOP Jumilla, una cita que cada año reúne algunas de las mejores elaboraciones de la denominación y que, edición tras edición, se consolida como uno de los concursos de referencia del panorama vitivinícola español.
Las sesiones de cata se celebraron los días 16 y 17 de junio en el Ayuntamiento de Fuente-Álamo, donde un jurado formado por doce especialistas evaluó cerca de 150 muestras mediante rigurosas catas a ciegas. Sumilleres, enólogos, comunicadores y expertos en análisis sensorial integraron un panel que garantizó la máxima objetividad en unas valoraciones que únicamente premiaron a los vinos capaces de alcanzar la excelencia.
El programa del certamen incluyó además una visita técnica a una parcela de viñedo viejo de Monastrell en Montealegre del Castillo, donde los participantes analizaron distintas calicatas para conocer mejor la influencia de los suelos calizos en la personalidad de los vinos de Jumilla, uno de los elementos diferenciadores de esta denominación.
Una denominación marcada por la Monastrell y el cultivo tradicional
La DOP Jumilla se extiende entre el norte de la Región de Murcia y el sureste de la provincia de Albacete, integrando municipios como Jumilla, Fuente-Álamo, Hellín, Ontur, Albatana, Montealegre del Castillo y Tobarra.
Con más de 20.000 hectáreas de viñedo, la mayoría cultivadas en secano y en vaso, la denominación ha convertido a la variedad Monastrell en su principal seña de identidad. El clima continental de influencia mediterránea, con escasas precipitaciones, una elevada insolación y suelos predominantemente calizos, proporciona unas condiciones excepcionales para obtener vinos de gran personalidad y favorece el desarrollo de una viticultura cada vez más orientada hacia la sostenibilidad y la producción ecológica.
Un concurso donde la excelencia tiene nombre propio
La entrega de premios reunió posteriormente a bodegueros, viticultores, representantes institucionales y profesionales del sector para reconocer el extraordinario nivel alcanzado por los vinos participantes.
En esta edición, 28 vinos lograron superar los 90 puntos, una cifra que pone de manifiesto la magnífica salud de la denominación. De ellos, únicamente los dos mejor clasificados de cada categoría obtuvieron la Medalla de Oro.
Uno de los grandes protagonistas volvió a ser Bodegas Luzón, cuyo Luzón Colección Monastrell Ecológico 2025 consiguió la Medalla de Oro en la categoría de tintos sin madera y recibió además las menciones especiales al Mejor Vino Monastrell y al Mejor Vino Ecológico del certamen.
También firmaron una brillante actuación Bodegas Alceño, Bodegas San Dionisio y Bodegas Bleda, con dos Medallas de Oro cada una, mientras que Bodegas Delampa, Bodegas Carchelo, Bodegas Salzillo y Bodegas BSI completaron el cuadro de honor. El histórico Lacrima Christi, de Bodegas BSI, volvió a convertirse en el vino con la mayor puntuación absoluta del concurso.
Los 28 vinos que superaron los 90 puntos
El elevado nivel de las muestras presentadas quedó reflejado en la puntuación final del jurado. Estos fueron los vinos que alcanzaron o superaron los 90 puntos durante el certamen:
Blancos
- Alceño Sauvignon Blanc Fermentado en Barrica 2025 – Bodegas Alceño (Ganador).
- Mainetes Blanco Verdejo Fermentado en Barrica 2025 Ecológico – Bodegas San Dionisio (Ganador).
- Gemina Chardonnay Fermentado en Barrica 2024 – Bodegas BSI.
- Finca Monastasia Pie Franco Blanco 2024 – Finca Monastasia.
Rosados
- Señorío de Fuente-Álamo Rosado Monastrell 2025 Ecológico – Bodegas San Dionisio (Ganador).
- Alceño Rosado 2025 – Bodegas Alceño (Ganador).
- Luzón Colección Rosado Ecológico 2025 – Bodegas Luzón.
- Ribera del Segura Rosado 2025 – Bodegas Alceño.
Tintos sin madera
- Luzón Colección Monastrell Ecológico 2025 – Bodegas Luzón (Ganador).
- Hacienda Salzillo Monastrell 2025 – Bodegas Salzillo (Ganador).
- Señorío de Fuente-Álamo Tinto Monastrell Ecológico 2025 – Bodegas San Dionisio.
- La Cueva del Tío Amable 2025 – Bodegas Xenysel.
- Ribera del Segura Monastrell 2025 – Bodegas Alceño.
- Olivares Tinto 2025 – Bodegas Olivares.
Tintos con madera hasta 6 meses
- Delampa Autor 2024 – Bodegas Delampa (Ganador).
- Pino Doncel Black 2025 – Bodegas Bleda (Ganador).
- Finca Luzón Roble 2025 – Bodegas Luzón.
- Finca Monastasia Pie Franco Tinto 2024 – Finca Monastasia.
- Luzón Colección Roble 2025 – Bodegas Luzón.
- Mayoral Reservado 2025 – García Carrión 1890.
Tintos con madera de más de 6 meses
- Origen de Luzón Syrah 2024 – Bodegas Luzón (Ganador).
- Muri Veteres Viñedos Singulares 2022 – Bodegas Carchelo (Ganador).
- Alceño Selección 2020 – Bodegas Alceño.
- Pino Doncel 12 Meses 2024 – Bodegas Bleda.
- Torrepechi Tinto Crianza 2023 – SAT Venta de las Cuevas.
- Mainetes Monastrell 12 Meses 2022 – Bodegas San Dionisio.
Vinos dulces
- Lacrima Christi – Bodegas BSI (Ganador).
- Amatus 2023 – Bodegas Bleda (Ganador).
Mucho más que un concurso: el vino como motor de un territorio
Más allá de los reconocimientos obtenidos por las bodegas, el 32º Certamen de Calidad volvió a poner de manifiesto que el vino representa mucho más que una actividad económica para la comarca de Jumilla. Constituye un elemento esencial de su paisaje, de su historia y de la identidad de un territorio que ha sabido preservar una forma de cultivar la vid transmitida de generación en generación.
Durante los actos institucionales, el Consejo Regulador reiteró la necesidad de proteger este patrimonio frente a proyectos que podrían alterar de forma irreversible el equilibrio ambiental y paisajístico de la zona. El mensaje fue compartido por buena parte del sector vitivinícola: conservar el paisaje es también proteger la calidad y la personalidad de los vinos que nacen en él.
No hay que olvidar que Jumilla alberga algunos de los restos de vitis vinifera más antiguos descubiertos en Europa, con evidencias de cultivo que se remontan aproximadamente al año 3.000 a. C. A ello se suma un patrimonio excepcional de viñedo viejo, con una importante superficie de cepas plantadas a pie franco que sobrevivieron a la filoxera y que hoy constituyen uno de los mayores tesoros vitícolas de España.
Monastrell, la variedad que define la personalidad de Jumilla
Si existe una uva capaz de identificar a la DOP Jumilla esa es, sin duda, la Monastrell. Adaptada durante siglos a un clima extremo, a la escasez de agua y a los suelos calizos de la comarca, esta variedad ha sabido ofrecer vinos de gran personalidad, con intensidad aromática, estructura y una notable capacidad de envejecimiento.
En los últimos años, además, las bodegas han evolucionado hacia estilos más frescos y elegantes, respetando cada vez más la expresión del viñedo y buscando que cada vino refleje con fidelidad el carácter del paisaje del que procede. Una evolución que está siendo reconocida tanto por la crítica especializada como por los consumidores.
Jumilla, un destino imprescindible para los amantes del vino y la gastronomía
La calidad de los vinos de Jumilla encuentra su mejor aliado en la cocina mediterránea. Los tintos elaborados con Monastrell armonizan especialmente bien con carnes a la brasa, arroces de interior, platos de caza, embutidos tradicionales y quesos curados. Los blancos y rosados, por su parte, acompañan con acierto pescados, mariscos, verduras y numerosos platos de la gastronomía levantina.
Pero visitar Jumilla supone mucho más que descubrir grandes vinos. La comarca ofrece una interesante propuesta de enoturismo que permite recorrer bodegas centenarias, pasear entre viñedos históricos, conocer el proceso de elaboración de los vinos y disfrutar de catas comentadas en pleno corazón de una de las regiones vitivinícolas con mayor personalidad del sureste español.
A ello se unen su patrimonio histórico, sus paisajes, su gastronomía y la hospitalidad de una tierra que ha sabido convertir el vino en uno de sus principales atractivos turísticos.
Un presente brillante y un futuro lleno de oportunidades
Los resultados del 32º Certamen de Calidad confirman el excelente momento que atraviesa la DOP Jumilla. La calidad de los vinos presentados, el compromiso de las bodegas con la innovación, el creciente peso de la viticultura ecológica y la apuesta por conservar el patrimonio vitícola permiten mirar al futuro con optimismo.
Cada nueva añada demuestra que tradición e innovación no solo pueden convivir, sino que constituyen la mejor fórmula para seguir consolidando el prestigio de una denominación que ha sabido convertir la Monastrell en su mejor carta de presentación ante el mundo.
Desde el viñedo hasta la copa, Jumilla continúa escribiendo una historia de esfuerzo, autenticidad y pasión por el vino, una historia que merece ser conocida, disfrutada y, sobre todo, protegida.

