2ª edición del DNA, festival gastronómico de Denia

Este fin de semana se ha celebrado el festival gastronómico “DNA” de Denia, un idea de Quique Dacosta para poner el valor tanto el territorio como el producto y muy especialmente al conjunto de la gastronomía de nuestra tierra como esencia del estilo de vida mediterráneo. El acto ha sido organizado por el Ayuntamiento de Denía y Turisme Comunitat Valenciana.

El evento ha tenido lugar en el paseo marítimo de la Marineta Cassiana y ha contado con dos escenarios diferentes. En ellos personalidades del mundo de la gastronomía han efectuado sus distintas ponencias.  En el día de ayer tuvieron lugar las  de Bruno Ruiz, Oriol Castro, Mariá José Martinez, Pedro Morán, Pepe Solla, Viky Sevilla, Santiago Prieto, Nanín Peréz, Elena Arzak, Antonio Crespo y Ximo Pastor, José María Donate y José Miguel Cremades, Hector Molina, Jordi Nin, Thomas Codiglia Engun Madsen, Salva Castaño, Pep Romay, Bati Bordés y Ciriaco Vicente Ausina.

En el Día de hoy le ha tocado el turno  A Rafa Margós, Sebastián Romero, Nico Tamani, Juan Salvador Gayá, Mara Baño, Miguel Gilabert, Tonino Guitián,  Tono Pastor , Dani García, Miguel Angel Mayor, Ricardo Muñoz Zurita, Clara Puig y Borja Susilla, Raúl Aleixandre, Nuria Morell  y Pepe Rodriguez. Cuchita Lluch, anterior presidenta de la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana ha actuado como maestra de ceremonias en la cocina central.

En la feria han participado unos cincuenta stands, encargados de elaborar productos en directo para la degustación de todos los asistentes. El festival que sin duda, ha estado a una grandísima altura, dado el nivel de los participantes de las distintas ponencias, ha carecido de stands que cubrieran la demanda de los visitantes, mucha tapa de diseño a un precio de 3 euros, frituras a unos 4 euros y sólo un puesto de arroces, como degustación, no como plato, para cubrir las necesidades de la comida, a un precio de 4 euros. En el stand de los arroces, largisimas colas para degustar unos platos mediocres y caros. Un despliegue de estrellas Michelín y otros nombres ilustres de  los fogones es un espectáculo que bien vale la pena vivir, pero hay que evitar la fuga de los visitantes hacia los restaurantes adyacentes porque lo que ofrecen los stands no es suficientemente atractivo  para retenerlos en el evento.

A pesar de todo hay que destacar algunos productos que se han visto durante esta feria como las cocas artesanas, especialmente las de Dora, única elaboradora que cuenta con el certificado de la Generalitat que la acredita como elaboradora artesana, los figatells con chutney de mandarinas de La Llandeta, La gamba de Denia con mojito y espuma de brisa marina de La Xerna del Mar, el gazpacho con pimientos verdes ahumado y encurtidos o la horchata de almendras, cerezas del terreo y aceite de oliva de Samaruc, en general, los vinos alicantinos, las cervezas artesanas, los magníficos productos de Carmeleta, que como siempre  sorprende gratamente con su licor de naranja, el vermut Roseta, el Rosso, el Orange y el Blanco,  que elaboran huyendo de cualquier manipulación industrial y los helados y granizados. Analizando el evento y teníéndole que poner nota a pesar de las cosas a mejorar,  sin duda estaría en notable alto.

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