Hay restaurantes que se limitan a cocinar. Y hay otros que, además de alimentar, custodian la memoria de un territorio. El Racó de Meliana pertenece a esta segunda categoría. Desde hace casi tres décadas, este establecimiento ha convertido la tradición culinaria valenciana en una forma de entender la gastronomía, defendiendo el producto de proximidad, los arroces de siempre y un patrimonio gastronómico que hoy vuelve a ocupar el lugar que merece.

Meliana es uno de esos municipios donde el paisaje explica la cocina. La histórica huerta de l’Horta Nord, considerada una de las mejor conservadas de la Comunitat Valenciana, y la cercanía del Mediterráneo han marcado durante generaciones la alimentación de sus vecinos. Hortalizas, verduras, frutas y pescados frescos han dado forma a un recetario que sigue vivo gracias a restaurantes como El Racó, capaces de transformar la tradición en una experiencia gastronómica contemporánea sin renunciar a su esencia.

Desde su apertura en 1997, El Racó ha construido una identidad propia basada en el respeto por la cocina valenciana. El proyecto nació de la mano de Paco Gimeno y Dolores Ferrando, quienes apostaron por un restaurante de carácter familiar especializado en almuerzos, tapas, comidas y cenas. Con el paso de los años, sus hijos, Javi y Paco Gimeno, fueron incorporándose al negocio hasta asumir la dirección del establecimiento, aportando una nueva visión que impulsó definitivamente su prestigio dentro y fuera de la Comunitat Valenciana.

Ese relevo generacional supuso también una apuesta decidida por la excelencia en los arroces, siempre elaborados con materias primas ligadas al territorio y a la estacionalidad. Una filosofía que pronto comenzó a traducirse en reconocimientos. El primer gran éxito llegó con la victoria en el Concurso Nacional de Paella de Cullera, un premio que marcó un punto de inflexión y consolidó la especialización de la casa en la cocina arrocera.

A partir de entonces, el palmarés no ha dejado de crecer. El Racó ha conquistado el segundo premio nacional de la Cassola de Sant Blai, conocida también como Rossejat Torrentí; el primer premio del Concurso de Arroz Allipebrat de Anguilas; la tercera mejor paella del mundo en el prestigioso Concurso Internacional de Paella Valenciana de Sueca; además de dos primeros premios en el Concurso de All i Pebre de El Palmar y numerosos segundos y terceros puestos en algunos de los certámenes gastronómicos más importantes del calendario valenciano y también Premio a la Gastronomía Valenciana en 2024.

Detrás de cada uno de esos reconocimientos permanece también la figura de Dolores Ferrando, testigo privilegiada de la evolución de un proyecto familiar construido con esfuerzo, constancia y una profunda pasión por la cocina.

Pero si hay un aspecto que distingue especialmente a El Racó es su compromiso con la recuperación del patrimonio gastronómico valenciano. El restaurante ha sido uno de los principales impulsores de la Paella de Fetge de Bou, una receta tradicional de la comarca que durante años permaneció prácticamente olvidada. Gracias al trabajo de Paco y Javi Gimeno, este arroz ha recuperado protagonismo hasta convertirse nuevamente en una referencia culinaria, acompañando esa labor de divulgación con la creación e impulso de un Concurso Profesional que hoy contribuye a preservar y difundir esta elaboración entre cocineros y aficionados.

Más allá de los premios, El Racó ha sabido convertirse en un punto de encuentro para quienes buscan disfrutar de la auténtica cocina mediterránea. Sus arroces continúan siendo el gran reclamo de una carta donde también destacan carnes seleccionadas, pescados frescos y una amplia variedad de entrantes elaborados con productos de temporada. Una propuesta que respeta el sabor original de cada ingrediente y que, en determinadas elaboraciones, incorpora discretos guiños creativos sin alterar la identidad de la cocina tradicional.

La experiencia se completa con un espacio cálido y acogedor que invita tanto a las reuniones familiares como a las celebraciones especiales, manteniendo ese ambiente cercano que caracteriza a los establecimientos nacidos desde la hospitalidad más genuina.

En una época en la que la gastronomía busca constantemente reinventarse, El Racó demuestra que la verdadera innovación también consiste en conservar aquello que hace único a un territorio. Su cocina no solo habla de recetas; habla de paisaje, de agricultores, de pescadores, de memoria y de una familia que ha sabido convertir la tradición valenciana en un referente gastronómico reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras.