ENCUENTROS DE SLOW FOOD EN VALENCIA

Slow Food apuesta por Valencia para potenciar la agroecología Alimentos buenos, limpios y justos, como solución a la crisis climática, social y económica en la que vivimos.El pasado fin de semana, del 24 al 26 de octubre, Valencia acogió el Intercambio “del Campo a la Cocina: alianzas que alimentan”, unas jornadas a nivel nacional organizadas por la Fundación Slow Food. El objetivo del encuentro era impulsar la agroecología estrechando lazos entre agricultores y cocineros y cocineras de diferentes comunidades locales de la red Slow Food en España, con delegaciones de Galicia, Euskadi y la anfitriona, Valencia. Estaban también presentes representantes de la red de Slow Food en Ecuador.

Así pues, miembros de los Convivia Palancia-Mijares y Zaragoza-Teruel, de la Comunidad Slow Food Arrels i llavors per a la salvaguarda de l’Horta valenciana, de la Coffee Coalition, de la Alianza de Cocineros y de Fincas Slow Food, estuvieron representados en este evento. Un total de más de 60 personas, entre cocineros, cocineras, productores, productoras y activistas, representantes de otras organizaciones e instituciones aliadas, pudieron intercambiar experiencias, aprendiendo y compartiendo conocimientos sobre sus trabajos.

La primera jornada, celebrada en La Cantina de Ruzafa, en pleno centro de Valencia, discurrió en torno a tres temas cruciales. Por un lado, Beatriz Cárdenas de Ekkofood, introdujo el diálogo sobre la conservación de las semillas tradicionales de cada zona y el trabajo de investigación que requiere para reproducirlas en las mejores condiciones. Un trabajo que realizan productores y productoras adheridos al programa Fincas Slow Food, como los asistentes Aitor Jamardo de Cultivo Gallego y Xosé Araúxo de Comunidad de Montes de Couso, María del Mar Jiménez de Logorrea, José Luís Albert de Arumarrate, Alexis Iván de la Asociación Api-Cultura, María Jesús Vilches del Mas de Noguera, David Moya, Claudia Flatten y su equipo de Saborita, Beatrice Gourdin y José Luís Terrer de la Ferme de Serapio, Víctor Bellmunt de Bodegas Bellmunt-Oliver, Marcos Gijón de Esveva y Elisa Ilges y Lucía Ortiz de EcoMaset. Otra de las mesas temáticas fue la de los comedores escolares y su importancia en las redes locales de producción y en ésta, volcaron sus experiencias Libia Esteves como cocinera del CEIP A Paz-Tintureira y Adrián Nion como cocinero del CEIP Vicente Otero Valcarcel. Y, por último, el diálogo sobre el acceso al mercado de los productos agroecológicos, introducido por Bruno Muñoz de Mastika l’Horta, en el que se dejó patente las diferencias entre el sistema industrial imperante y el sistema comunitario y justo que requiere la agroecología. Terminó la jornada con las ponencias de María Diago, directora de la Guía Sustentable, y d Regina Monsalve, secretaria general del Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad Valenciana, quienes dieron una visión más institucional. La nota cultural la puso el grupo de Albaes, con sus cantaores y versadora, dolçaina y tabalet, asombraron al público con versos que describían las mismas jornadas, con un toque de humor.

La segunda jornada transcurrió entre Algimia de Almonacid, Segorbe y Caudiel. David Moya y Claudia Flatten de Saborita, presentaron las fincas de olivos que gestionan en numerosos campos de cinco municipios, como proyecto de desarrollo rural innovador que, no sólo genera empleos directos, si no que facilita que otras fincas locales pueden vender sus producciones, a través de su distribuidora Sabores de Vida, y además, conserva y regenera el paisaje, el mosaico mediterráneo, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2013, como agricultura mediterránea. Tras visitar las fincas, Eva Davó y Vanesa Bustos, como cocineras de la Alianza de Cocineros, y rodeadas de ayudantes, elaboraron la paella de la comida mientras explicaban la procedencia de cada uno de los ingredientes así como la historia de cada una de las personas que lo habían producido. El café fue servido por Quality Blends, el único tostador en España de la Coffee Coalition, garantía de café bueno, limpio y justo. Este programa persigue conectar fincas cafeteras directamente con los tostadores de todo el mundo, conociendo a cada uno de los agentes de la cadena de valor, desde las semillas hasta los baristas. Tras el café, los coordinadores de Slow Food Internacional, Andrea Borgogna y Eleonora Olivero, llamaron a la acción presentando el Terra Madre Day, que se celebra cada año el 10 de diciembre, y une acciones locales de todo el mundo. La jornada finalizó con una visita al Mas de Noguera, donde Mª Jesús Vilches, pionera del movimiento Slow Food en nuestra Comunidad, presentó el proyecto educativo en el que trabajan desde su albergue autosuficiente.

La tercera jornada fue un reto para la organización. El domingo 26 presentaron los apreciados alimentos del Arca del Gusto y el movimiento SLOW FOOD, en la Feria de la Gastronomía Valenciana, GASTRÓNOMA. Este catálogo internacional, operativo desde 1996, de alimentos e ingredientes en peligro de extinción por la presión del sistema alimentario industrial, tiene como objetivo preservar el patrimonio gastronómico de la Humanidad y, a día de hoy, consta de 6.624 referencias, de las cuales 283 están en España y 29 de ellas en la Comunidad Valenciana. Los asistentes pudieron degustar y conocer la alubia del confit, la morada del Rincón de Ademuz, la de la Cella Negra, arroz Sènia, manzanas Miguela, queso de oveja guirra, ñoras de Guardamar del Segura, harina de maíz Florencia Aurora con cuyo pan pudieron degustar el aceite de la variedad Serrana de Espadán, también parte del Arca del Gusto. Para la presentación contaron en el escenario, además de las cocineras Davó y Bustos y el coordinador Borgogna, con Gabrielle Carvin, como presidenta del Convivium Palancia-Mijares y Ana María Martín, como aceleradora del proyecto Fincas Slow en la Comunidad Valenciana.

Como ellas mismas transmiten: “la genialidad de Slow Food es que te permite conocer las manos que recolectan cada uno de los alimentos, con la tranquilidad que da saber que no sólo están libres de químicos, si no que, además, crean comunidad y contribuyen a mejorar la salud del suelo que nos alimenta, en un camino hacia la soberanía alimentaria,” una de las soluciones estratégicas, según el movimiento Slow Food, a los problemas del cambio climático y la crispación social en la que vivimos. Como dijo Edward Mikiibi, presidente del movimiento Slow Food desde 2022, en la 2ª edición de Terra Madre Américas, el pasado  mes de septiembre, «La comida es la herramienta más poderosa para luchar contra el nacionalismo extremo»” y, es que, comer alimentos saludables, libres de químicos y tradicionales, no contaminar el suelo respetando la biodiversidad y pagar un precio justo por lo que comemos, nos lleva a ocuparnos de lo realmente importante: la vida.

La red slow food abarca más de un millón de personas activas, más de 4500 huertos agroecológicos, 6000 productores de alimentos, más de 1200 cocineros y cocineras de todo el mundo. En su web www.slowfood.com, puedes encontrar información para unirte al movimiento.

Florencia Aurora con cuyo pan pudieron degustar el aceite de la variedad Serrana de Espadán, también parte del Arca del Gusto. Para la presentación contaron en el escenario, además de las cocineras Davó y Bustos y el coordinador Borgogna, con Gabrielle Carvin, como presidenta del Convivium Palancia-Mijares y Ana María Martín, como aceleradora del proyecto Fincas Slow en la Comunidad Valenciana.

 FUENTE : Ana María Martín 634324716

slowfood.palanciamijares@gmail.com

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