Goya Gallery, segundas partes sí son buenas

Dicen que segundas partes no son buenas. La persona que inventó este dicho no conocía las aptitudes del Restaurante Goya en la Calle Burriana. El local,  con un afamado recorrido hostelero en décadas anteriores se vió finalmente obligado a cerrar sus puertas. En el recuerdo de todo valenciano quedan aquellas sesiones en su barra con las mejores tapas que se podían tomar por entonces. Con una cartera bien repleta se podía llegar, metafóricamente hablando,  al climax gastronómico en su interior.

Hace poco más de dos años, Marce y Fernando, dos jóvenes emprendedores con una larguísima experiencia en el mundo de la restauración, además de ser amigos desde hace años,  quisieron apostar por una segunda oportunidad del Goya. Ambos dejaron todo lo que tenían entre manos para dedicarse en cuerpo y alma al resurgir de una de las leyendas culinarias de la capital del Turia. Esta trasformación comenzaba con una reforma obligada y estudiada para dotar al establecimiento con todas las herramientas necesarias para llevar a cabo la nueva apertura: bodega, cuarto de frio, almacén, salón comedor, barra y hasta un saloncito privado para unas 30 personas.

Su esfuerzo tuvo un merecido premio y como ave feníx resurgió esta institución gastronómica con un nuevo apellido, Goya Gallery Restaurant, augurando el éxito con la implantación de nuevas técnicas de elaboración y el sello personal de Marce y Fernando. Una apuesta por el terreno, por los productos de cercanía y por la innovación para disfrutar de una cocina mediterránea y valenciana, no exenta de tintes creativos donde los pescados y mariscos, las carnes de origen y los buenos arroces atraen miles de personas todas las semanas.

Más de una veintena de trabajadores formando una maquinaria perfecta dota a este histórico restaurante del equilibrio necesario para posicionar este espacio gastronómico entre los más importantes de la provincia de Valencia. Gente con una sorprendente capacidad de trabajo, profesionalizada y al mismo tiempo entusiastas de su profesión, que hacen sentir a todo aquel que visita el Goya como en su propia casa.

Estos días Goya también inauguró su nueva terraza que además de permitir el disfrute de un apetitivo a la luz de día es  una extensión del restaurante donde también se puede degustar su gastronomía. Goya abre sus puertas de martes a domingos.

Apunte este restaurante en su agenda porque no sólo no le defraudará, sino que le proporcionará grandes satisfacciones.

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