Casi un centenar de restaurantes de la capital del Turia ofertan cocina italiana, muchos de ellos de forma exclusiva y otros combinándola con otras manifestaciones gastronómicas. Pocos sin embargo son los que elaboran de forma artesana cada una de sus recetas, escogiendo minuciosamente sus ingredientes y respetando el tradicionalismo que las vio nacer. Platos en definitiva que pasan de padres a hijos durante varias generaciones, preservados en el ámbito familiar y enriquecidos por la vida cotidiana. Siglos durante los cuales madres, padres, abuelos y abuelas han legado en sus descendientes este conocimiento de forma oral y práctica, enseñando no sólo las técnicas y los tiempos de cocción, sino también el valor de respetar el costumbrismo culinario y los productos criados en el mismo territorio.
Esta transmisión de conocimientos ha dado lugar a una gastronomía profundamente ligada a la identidad de cada región italiana. Aunque muchos platos son hoy conocidos en todo el mundo, su auténtica esencia reside en las pequeñas variaciones familiares, en las recetas que se elaboran siguiendo las costumbres heredadas y en los gestos aprendidos alrededor de la mesa y los fogones. Cada preparación encierra una historia y refleja la memoria de quienes la han conservado viva.
En una época marcada por la rapidez y la estandarización de la alimentación, la cocina italiana tradicional continúa reivindicando el valor del tiempo, la sencillez y la autenticidad. Es una cocina que encuentra su riqueza en la calidad de los ingredientes, en el equilibrio de los sabores y en el respeto por las tradiciones, convirtiendo cada plato en una expresión de la historia, la cultura y el patrimonio gastronómico de Italia, evitando a ultranza cualquier intromisión industrial en la misma.
El Restaurante Degustibus es un claro ejemplo de ello. Regentado por Piero, encontramos esta cocina de conexión con la memoria histórica gustativa, de respeto con la tradición y la búsqueda de la autenticidad.
Degustibus está regentado por Piero, un italiano jovial e inquieto que nunca olvido las enseñanzas de su abuena Anna y allá donde transcurrió su vida, siempre hizo alarde de las mismas. Con 25 años de profesión en los Carabineri, donde también pudo demostrar su arte decidió cambiar de vida para entregarse plenamente a su pasión, cocinar para hacer felices a los demás. Para ello busco este pequeño local valenciano hace poco más de dos años, lo ambiento con temas musicales y detalles italianos y creo una pequeña carta, con el objetivo de poder ir regenerándola cada día y mantener siempre una oferta fresca. Entre sus habituales platos están: la pasta a criterio del chef (que suele ir modificando), spaguettis a la carbonara trufada, raviolis caseros, mezze maniche all’amatriciana, gnocchi caseros con gorgonzola, rucola selvática y nueces, lassaña boloñesa o de verduras, carrillada de cerdo con parmentier en su salsa, pizzas como la margarita (tomate y mozzarella), la napolitana (tomate, mozzarella y anchoas), pizza de seis quesos distintos, la diabla (que lleva chorizo picante), la pizza vegana (tomate, berenjena, calabacín, cebolla y pimiento), la vegetariana (que suma a la vegana tomate y mozzarella) y la pizza di nonna Anna (un homenaje a su abuela, que tenía la costumbre de preparar pasta fresca todos los domingos para reunir y hacer disfrutar a la familia alrededor de la mesa).
Además de la carta Piero suele sorprender a sus clientes con nuevos platos, como los maltagliati caseros con fagioli y otras propuestas que prepara del día en donde se puede observar su maestría en la cocción de la pasta (casi siempre al dente) y perfecta integración de los ingredientes de sus salsas. Aquí la carbonara se hace a la forma transalpina, con papada, queso precorino, tres claras y un huevo entero, rechazando por completo la nata.
Les aconsejo además que no se pierdan postres como su “tiramisú”, elaborado con queso mascarpone de Lombardía, la “panacota con frutos rojos”, su “cannolo al pistacho deconstruido” o su “tarta ferrero”
Degustibus ofrece la posibilidad de disfrutar de un menú a un precio exclusivo cada semana. Ahora tiene en oferta la degustación de dos pizzas, con dos bebidas y un postre para compartir de martes a jueves.
El local está cerrado los domingos por la noche y los lunes por descanso y está en la calle Burriana 25 de Valencia. Reservas 629 09 92 95


