Visitamos uno de los templos de la Fideuá en la capital del Túria, “Enboga Bar” sito en la Avenida de Aragón número 16, esquina con Sancho Tello, cuyo chef, Rafael Brández se trajo a casa el “Premio a la Mejor Fideuá del Mundo” en el Concurso Internacional de Fideuá de Gandía de este año. Un evento al que acudió por casualidad y sin la convicción de ganarlo por la premura de la invitación para concursar. No obstante y ante más de 30 adversarios, todos grandísimos arroceros y cocineros, se llevó el primer premio alcanzando la gloria para su restaurante.
Pero Enboga no es ningún lugar desconocido para los amantes de la buena mesa, tiene una trayectoria de más de 13 años al servicio de su público, con una cocina donde prima el producto de temporada, donde se cocina con exquisitez y con la inquietud diaria de agradar y hacer feliz al comensal. Una oferta que pasa por pescados salvajes de lonja, el bacalao gourmet, carnes como el entrecot de novillo argentino, el solomillo de ternera o el chuletón de vaca gallega e incluso el steak tartar, entrantes como sus croquetas caseras de jamón o gamba roja, las alcachofas con trufa, los canelones de rabo de toro o el pulpo a la llama y un abanico de arroces y fideuás para todos los gustos: paella valenciana, arroz del senyoret, arroz de cigalas, gamba roja y alcachofas, arroz de pato y setas, fideua negra con chipirones y ajetes, fideuá de pato con setas y foie, fideuá de puchero valenciano o su flamante fideuá campeona de Gandía con gamba roja, cigalas y rape.
Rafa Brández es una persona positiva, trabajadora y decidida que ya con 25 años inauguró uno de los Pubs más concurridos de la época en la Avd. de Aragón (New York), era la década de los 80, con buena música sonando en el local, propiciando la atmósfera perfecta para disfrutar del momento. Mas tarde abriría Tatú, una discoteca muy concurrida en Eduardo Bosca que se hizo popular también por su buen ambiente y su música, después abriría en la Calle Caballeros otro local de copas algo más sofisticado “Babalhamas” que también tuvo muchísimo éxito. Pero Brández estaba llamado a dejar su impronta en la gastronomía valenciana además de ser uno de los mas exitosos gerentes de locales de copas, así que junto con su familia abrió el Restaurante Duna, ya enfocado a una oferta donde primaban los arroces para acabar inaugurando este restaurante. Aquí trabajaría Raúl Aleixandre (premio nacional de gastronomía 2004) durante dos años en los que la cocina de Emboga fue pionera de platos extraordinarios, también cocinó en Emboga Juan José Pache (chef de Ma Cuina) de los dos absorbería muchos conocimientos, que complementó con una amplia bibliografía de libros de cocina y videos de Youtube, afirmándose como uno de los cocineros autodidactas más talentosos.
Rafa disfruta de lo que en estos momentos mejor sabe hacer, que es cocinar, una vocación que llegó algo tardía pero que estaba predestinado a desarrollar y que a pesar de las enseñanzas e influencias que recibió elabora como el dice “a su manera”, como el gran hit de Frank Sinatra.
Emboga está de moda gracias a su trofeo internacional con la Fideuá de Gandía, pero este premio llega a este local después de más de 30 años de dedicación de Rafa a la profesión, una persona que siempre miró hacia adelante y que aprendió de las múltiples zancadillas pasadas. Su sonrisa, siempre permanente en su rostro es toda una invitación a disfrutar de este local que ya es uno de nuestros mejores restaurantes. les aconsejo que no dejen ustedes de visitarlo porque no les va a defraudar en absoluto.
Pueden ustedes reservarlo desde esta dirección https://comerenvalencia.com/enboga-bar/


