Restaurante Bon Aire, en medio de un paraiso

Hoy hacemos una visita a la Isla del Palmar. Un lugar privilegiado, parque natural y con una oferta gastronómica autóctona, muy especial, en donde los arroces y las recetas tradicionales siguen perdurando a pesar de que la pesca en el Lago de la Albufera, no tiene las dimensiones de hace tan sólo unas décadas. No obstante se puede seguir degustando el famoso all i pebre de anguilas cogidas en el lago, la Llisa, el recién llegado cangrego azul, que aunque invasor de este bello paraje ha enriquecido el recetario de la Isla y como no,  una gran variedad de arroces que siguen siendo muy apreciados por todos aquellos que visitan el Palmar.

La Isla  no tiene desperdicio, si bien se echa de menos una mayor inversión de las instituciones en esta  pedanía en la que viven 800 habitantes.  Pero ello no obscurece la belleza del lugar. Parece increible que a tan sólo diez minutos de la capital se puedan observar estas vistas. La Albufera es un microsistema donde conviven su fauna acuática,  flora autóctona y cientos de aves, algunas de ellas vecinas del lugar y otras  que  llegan aquí  en su ciclo migratorio.

Por tres euros se puede dar un paseo en barca por las aguas del Lago, apreciando más cerca si cabe toda su belleza.  Desde la barca se puede observar la barraca en donde se rodaron  las series de televisión  «La Barraca» y «Cañas y Barro», adaptaciones de las novelas de Blasco Ibáñez, que  consiguió con estos trabajos reconocimiento internacional.

Las calles de la Isla  tienen cierta magia, otorgada por sus acequias que cruzan el pueblo o por los arrozales colindantes que van variando su atractivo con las estaciones del año. El lugar cuenta con una lonja propia donde se puede comprar los productos de la pesca diaria del Lago.

 

En este entorno tenemos un amplio espectro de locales que basan su gastronomía en la tradición. Uno de los más destacados es el Restaurante Bon Aire, sito en el Carrer de Cabdet, 41. Bon Aire lleva 40 años de servicio regentado por la familia Roig. Padres, tios y sobrinos al timón de este exponente de la buena mesa, de los productos de cercanía, de la tradición culinaria del Lago y de los buenos arroces. La familia Roig tiene campos de cultivo de arroz propio y los productos que no tiene a mano los coge de nuestro mediterráneo y  del resto de la huerta valenciana. Su chef Raúl Magraner junto a su hijo Jordi se proclamaron campeones del mundo de paella valenciana en el Concurso Internacional de Paellas de Sueca, donde participan 40 de los mejores arroceros del mundo  (china, japón, Australia, Francia, Latinoamérica, Estados Unidos entre otros).

Como es lógico además de la paella valenciana, tienen una amplia gama de arroces para escoger: paella de anguilas, de verduras, arroz de la Albufera, arroz negro, de marisco, de bogavante, a banda, señoret o de alcachofas son algunos de ellos.

Durante el 2018, Raúl y Jordi se proclamaron campeones absolutos también en el «Concurso de Gazpacho Manchego» y en el «Concurso de Arroz amb fesol i naps».

El resto de su oferta gastronómica está lleno de alusiones a la cocina valenciana. ensalada de llisa, buñuelos de bacalao, esgarraet, pescaditos de nuestra costa, tellinas o el all i pebre de anguilas, además de tener en carta una lista de pescados y mariscos frescos del día.

Sus instalaciones constan de dos espacios, un salón restaurante en el bajo y otro salón en el primer piso con capacidad para la celebración de eventos familiares y empresariales.

Sin duda uno de los establecimientos para apuntar en la agenda de todo buen gourmet.